SSD portátil o nube: medimos velocidades y costes reales para decirte dónde guardar tus archivos
Almacenar archivos nunca ha sido tan sencillo ni tan confuso al mismo tiempo. Por un lado, los SSD externos han bajado de precio de forma considerable y ofrecen velocidades impensables hace apenas cinco años. Por otro, servicios como Google Drive, OneDrive o Dropbox han mejorado su integración con el sistema operativo hasta el punto de que muchos usuarios ya ni distinguen entre lo que tienen en local y lo que está en la nube. Pero ¿cuál de las dos opciones se adapta mejor a tus necesidades reales? En PC Test Renos lo hemos medido con datos concretos.
El escenario de prueba
Para esta comparativa hemos utilizado tres SSD portátiles de distinta gama:
- Samsung T7 Shield (1 TB) — interfaz USB 3.2 Gen 2, velocidades teóricas de hasta 1.050 MB/s — 89 €
- WD My Passport SSD (1 TB) — USB 3.2 Gen 2, hasta 1.050 MB/s — 79 €
- Kingston XS1000 (1 TB) — USB 3.2 Gen 2, hasta 1.050 MB/s — 64 €
En el lado de la nube, hemos evaluado Google Drive (almacenamiento de 2 TB por 9,99 €/mes con Google One), Microsoft OneDrive (1 TB incluido en Microsoft 365 Personal, 69,99 €/año) y Dropbox Plus (2 TB por 9,99 €/mes).
Todas las pruebas de velocidad en la nube se han realizado desde una conexión de fibra óptica de 600 Mbps simétricos, representativa de lo que tiene disponible un usuario doméstico en España con operadoras como Movistar, Orange o Vodafone.
Velocidades de transferencia: sin sorpresas en lo físico, con sorpresas en la nube
SSD portátiles
En transferencias desde el PC al SSD externo, los tres modelos han rondado los 950-1.020 MB/s en lecturas secuenciales y los 800-900 MB/s en escrituras, conectados a un puerto USB 3.2 Gen 2. Son cifras excelentes para mover proyectos de vídeo en 4K, copias de seguridad de gran tamaño o librerías de fotografía sin tener que esperar.
En archivos pequeños (muchos ficheros de menos de 1 MB), las velocidades caen significativamente en todos los modelos, hasta situarse entre los 150 y 300 MB/s, algo habitual en este tipo de unidades.
Almacenamiento en la nube
Aquí los resultados dependen más de la infraestructura del servicio que de tu conexión. Con 600 Mbps de bajada, la descarga desde OneDrive ha alcanzado los 68 MB/s de media, mientras que Google Drive se ha situado en torno a los 55 MB/s y Dropbox en los 50 MB/s. En subida, las cifras han sido más modestas: entre 30 y 45 MB/s según el servicio y la hora del día.
Esto significa que transferir 100 GB de archivos a la nube puede llevar entre 30 y 55 minutos, frente a los 2-3 minutos que tarda un SSD externo en hacer lo mismo. La diferencia es abismal si manejas volúmenes grandes de datos con frecuencia.
Costes a largo plazo: la nube sale cara si no haces los cálculos
Este es el punto donde muchos usuarios se llevan la mayor sorpresa. Un SSD externo de 1 TB tiene un coste único de entre 64 y 89 euros. Pasados tres años, el coste por gigabyte almacenado es prácticamente cero.
En cambio, Google One con 2 TB cuesta 9,99 €/mes, es decir, 119,88 € al año o 359,64 € en tres años. Microsoft 365 Personal resulta algo más económico si ya usas las aplicaciones de Office, pero el coste acumulado sigue siendo muy superior al de cualquier SSD.
Dicho esto, la nube ofrece algo que ningún disco físico puede igualar: acceso desde cualquier lugar y dispositivo, sin necesidad de llevar nada encima.
Seguridad: ¿dónde están más seguros tus datos?
Ninguna de las dos opciones es perfecta desde el punto de vista de la seguridad, pero los riesgos son de naturaleza diferente.
Un SSD externo puede perderse, robarse, romperse o averiarse. Los modelos analizados no incluyen cifrado por hardware activado de fábrica —aunque el Samsung T7 Shield sí permite configurarlo mediante software—, lo que significa que si alguien accede al disco, puede leer su contenido sin demasiada dificultad.
Los servicios en la nube cifran los datos en tránsito y en reposo, lo que supone una protección sólida frente a interceptaciones. Sin embargo, implican confiar en que el proveedor mantenga sus políticas de privacidad, algo que no todos los usuarios están dispuestos a hacer, especialmente con archivos profesionales o documentos sensibles. Además, una contraseña comprometida puede dar acceso a todos tus archivos desde cualquier parte del mundo.
La recomendación de seguridad más robusta sigue siendo la regla 3-2-1: tres copias de tus datos, en dos soportes distintos, uno de ellos fuera de tu ubicación principal. Un SSD externo más un servicio en la nube es, precisamente, esa combinación ideal.
¿Qué opción te conviene según tu perfil?
Creadores de contenido
Si trabajas con vídeo, fotografía o audio en alta resolución, el SSD externo es imprescindible. Las velocidades de la nube no son suficientes para trabajar en tiempo real con archivos pesados. Un Samsung T7 Shield o un WD My Passport SSD son inversiones que se amortizan en pocas semanas de uso profesional.
Gamers
Para guardar partidas guardadas, capturas y clips de juego, OneDrive integrado en Windows es una solución cómoda y económica si ya pagas por Microsoft 365. Para mover juegos completos entre equipos, un SSD externo es mucho más práctico por su velocidad.
Profesionales y usuarios de empresa
La nube es difícilmente sustituible cuando se necesita colaborar en tiempo real, acceder a documentos desde múltiples dispositivos o garantizar que un equipo entero trabaje sobre la misma versión de un archivo. OneDrive con Microsoft 365 Business o Google Workspace son estándares en este entorno por razones bien fundadas.
Usuario doméstico con fotos y documentos
Google One con 200 GB por 2,99 €/mes es más que suficiente para la mayoría de familias. La comodidad de tener las fotos del móvil sincronizadas automáticamente supera con creces el pequeño coste mensual.
Conclusión
No existe una respuesta única válida para todos. Los SSD portátiles ganan en velocidad y coste a largo plazo; la nube gana en accesibilidad, sincronización automática y respaldo ante pérdidas físicas. Lo más inteligente, como casi siempre en tecnología, es combinar ambas herramientas según lo que realmente necesitas guardar y con qué frecuencia necesitas acceder a ello.