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144Hz contra 240Hz en gaming: tiramos el dinero o hay diferencia real sobre la mesa?

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144Hz contra 240Hz en gaming: tiramos el dinero o hay diferencia real sobre la mesa?

Hay debates en el mundo del hardware que parecen no tener fin. Uno de los más recurrentes en cualquier foro, grupo de Discord o conversación entre gamers es el de los hercios del monitor. Todos hemos escuchado la frase: «una vez que pruebas 144Hz no puedes volver a 60Hz». Y es cierta. Pero, ¿se puede decir lo mismo del salto a 240Hz? ¿O estamos ante uno de esos argumentos de marketing que suena bien en papel pero se desvanece en la práctica?

En PC Test Renos nos cansamos de leer opiniones sin datos. Así que montamos una prueba real con monitores de ambas frecuencias, varios títulos competitivos y jugadores de distintos niveles. Aquí está todo lo que encontramos.

El contexto: qué significa realmente la tasa de refresco

Antes de entrar en los números, conviene aclarar algo básico que mucha gente confunde. La tasa de refresco del monitor (medida en Hz) indica cuántas veces por segundo la pantalla actualiza la imagen. Un monitor de 144Hz muestra hasta 144 fotogramas por segundo. Uno de 240Hz, hasta 240.

Pero aquí está la trampa: para aprovechar esos 240Hz, tu GPU tiene que ser capaz de renderizar 240 fotogramas por segundo de forma estable en el juego que estés jugando. Si tu PC saca 160 FPS en Valorant, tienes un monitor de 240Hz funcionando a 160Hz efectivos. El hardware tiene que acompañar.

Los monitores que usamos

Para esta comparativa utilizamos dos paneles IPS de 27 pulgadas con resolución 1080p, fabricante similar, tiempo de respuesta de 1ms GTG en ambos casos. La única variable relevante era la tasa de refresco: 144Hz frente a 240Hz. Ambos compatibles con G-Sync y FreeSync.

Los títulos elegidos no son aleatorios: CS2 (sucesor de CS:GO), Valorant y Fortnite. Los tres son shooters competitivos donde los milisegundos importan y donde la comunidad lleva años debatiendo sobre hercios.

Input lag: los números que importan

Usamos un analizador de input lag con cámara de alta velocidad para medir el tiempo entre la acción del ratón y la respuesta visible en pantalla. Los resultados promedio tras varias sesiones:

Monitor 144Hz:

Monitor 240Hz:

La diferencia existe y es medible. Estamos hablando de aproximadamente 2,5 ms menos de latencia con el panel de 240Hz. La pregunta es: ¿eso se traduce en una ventaja perceptible para el jugador?

La prueba humana: lo que perciben los jugadores

Reclutamos a seis personas para la prueba ciega: dos jugadores con más de 2.000 horas en CS2 (uno de ellos con rango Global Elite), dos jugadores casuales con menos de 300 horas en shooters, y dos personas que no juegan habitualmente pero tienen buena coordinación visual.

Les pedimos que jugaran 20 minutos en cada monitor sin saber cuál era cuál, y que valoraran fluidez, comodidad visual y sensación de respuesta en una escala del 1 al 10.

Resultados:

La conclusión es bastante clara: el salto de 144Hz a 240Hz es perceptible para jugadores con muchas horas encima, especialmente en escenarios de alta velocidad como los duelos de corto alcance en CS2. Para el resto, la diferencia es marginal o directamente inexistente.

Motion clarity: el otro factor que nadie menciona

Más allá del input lag, hay otro aspecto donde los 240Hz tienen ventaja real: la nitidez en movimiento o motion clarity. A mayor tasa de refresco, los objetos en movimiento rápido se perciben con menos blur. En CS2, al girar rápidamente, el escenario se ve significativamente más nítido en el panel de 240Hz.

Esto no es placebo. Es física. Y para jugadores que mueven el ratón a velocidades altas con sensibilidades bajas —práctica habitual en competitivo— la diferencia es apreciable.

El precio: aquí está el problema real

En el momento de escribir este artículo, un buen monitor gaming de 144Hz con panel IPS y 1080p cuesta entre 180€ y 250€ en el mercado español. Su equivalente en 240Hz se sitúa entre 280€ y 380€ dependiendo del modelo.

Estamos hablando de un sobrecoste de entre 80€ y 130€ para una mejora que solo va a notar de forma significativa un porcentaje pequeño de usuarios. Si eres jugador casual, ese dinero está mucho mejor invertido en una GPU más potente o en más RAM.

Si juegas competitivo de forma seria, si tienes una PC que entrega más de 200 FPS estables en tus juegos favoritos y si tu objetivo es exprimir cada milisegundo de ventaja, entonces sí, el salto tiene sentido.

¿Y los 360Hz?

Mención rápida porque nos lo preguntáis mucho: los monitores de 360Hz existen, cuestan un dineral y la diferencia respecto a 240Hz es todavía más difícil de percibir para la mayoría de jugadores. Incluso los profesionales de esports están divididos sobre si aportan algo real. De momento, los dejamos fuera de esta ecuación.

Veredicto final

El salto de 144Hz a 240Hz no es marketing puro, pero tampoco es la revolución que algunas marcas quieren venderte. Existe una mejora real en input lag y motion clarity, pero solo es relevante si tienes el hardware para aprovecharlo y el nivel de juego para notarlo.

Para la mayoría de jugadores en España —que usan PCs de gama media y juegan de forma casual o semiprofesional— un buen monitor de 144Hz sigue siendo la compra más inteligente. Gasta el dinero extra en lo que de verdad va a cambiar tu experiencia: más FPS, mejor GPU, o incluso un ratón más preciso.

En PC Test Renos la norma es siempre la misma: pruebas reales, hardware sin filtros. Y los datos dicen que 144Hz es suficiente para la mayoría. Los 240Hz son para quien los necesita de verdad.


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