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240Hz, 360Hz y 480Hz en monitores gaming: medimos cuántos frames reales alcanza tu GPU y dónde deja de tener sentido gastar más

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240Hz, 360Hz y 480Hz en monitores gaming: medimos cuántos frames reales alcanza tu GPU y dónde deja de tener sentido gastar más

La carrera de las tasas de refresco en monitores gaming no muestra señales de detenerse. Si hace cinco años los 144Hz eran el estándar aspiracional, hoy el mercado empuja hacia los 240Hz como mínimo razonable para el competitivo serio, mientras que los 360Hz y los recientes 480Hz se presentan como la frontera del rendimiento visual. Pero en PC Test Renos nunca aceptamos los argumentos de venta sin ponerlos a prueba, así que montamos un banco de mediciones para responder la pregunta que realmente importa: ¿cuánto de todo eso puede aprovechar tu GPU, y en qué punto el gasto adicional deja de traducirse en ventaja real?

El banco de pruebas: GPUs, juegos y metodología de medición

Para esta comparativa utilizamos tres tarjetas gráficas representativas del mercado actual en España: una RTX 4060 —el segmento de mayor volumen de ventas según datos recientes—, una RTX 4070 Super y una RTX 4090 para establecer el techo de rendimiento posible. Los monitores de prueba cubrieron los tres rangos analizados: dos paneles de 240Hz, dos de 360Hz y un modelo de 480Hz, todos con resolución 1080p para maximizar los fotogramas por segundo alcanzables.

Los títulos seleccionados fueron Counter-Strike 2, Valorant, Overwatch 2 y Apex Legends —los cuatro shooters competitivos más jugados en la comunidad española según datos de Steam y plataformas de estadísticas—, con ajustes gráficos configurados en «competitivo» para cada uno. Medimos los percentiles 1%, 0,1% y la media de fotogramas por segundo en escenarios representativos de cada juego durante sesiones de treinta minutos por configuración.

Lo que la RTX 4060 puede —y no puede— alimentar

Empecemos por la realidad más común. Con una RTX 4060, Valorant y CS2 en ajustes bajos alcanzaron medias de entre 280 y 420 fps, lo que significa que un monitor de 360Hz está casi siempre alimentado y uno de 480Hz lo está aproximadamente el 60-70% del tiempo. Hasta aquí, el argumento del 360Hz tiene sentido con esta GPU en estos títulos específicos.

El panorama cambia con Apex Legends y Overwatch 2 en ajustes medios: la RTX 4060 se movió entre 190 y 260 fps de media, con percentiles del 1% cayendo hasta 140-160 fps en momentos de alta carga. En este escenario, un monitor de 360Hz está infrautilizado buena parte del tiempo, y uno de 480Hz lo está casi siempre. Pagar el extra por 480Hz con esta GPU en estos juegos es, en términos objetivos, dinero que no se materializa en fotogramas reales.

La RTX 4070 Super: el punto de equilibrio más interesante

Esta GPU es donde la discusión se vuelve más interesante. En CS2 y Valorant, la 4070 Super mantuvo medias superiores a 400 fps en prácticamente todos los escenarios, lo que significa que un monitor de 360Hz está constantemente aprovechado y el de 480Hz también lo está en la mayoría de situaciones. El salto de 240Hz a 360Hz tiene aquí una justificación técnica sólida.

En Apex Legends a ajustes medios-altos, la media se situó entre 260 y 350 fps, con caídas puntuales por debajo de 240 fps en situaciones de combate intenso con muchos efectos en pantalla. El 360Hz está bien alimentado; el 480Hz, no tanto. Para este perfil de usuario y estos títulos, 360Hz representa el punto óptimo de la inversión.

La RTX 4090 y los 480Hz: ¿tiene sentido?

Con la tarjeta más potente del mercado consumer, los títulos puramente competitivos superan con comodidad los 500 fps en ajustes bajos, lo que significa que el panel de 480Hz está consistentemente aprovechado en CS2 y Valorant. La pregunta en este caso no es técnica sino económica: un monitor de 480Hz cuesta actualmente entre 700 y 900 euros en el mercado español, una RTX 4090 supera los 1.500 euros, y el conjunto representa una inversión que muy pocos jugadores pueden o quieren justificar.

Además, hay que considerar que la diferencia perceptible entre 360Hz y 480Hz es considerablemente más difícil de apreciar que la diferencia entre 240Hz y 360Hz. En pruebas de percepción ciega realizadas con nuestros participantes, el salto de 240Hz a 360Hz fue identificado correctamente por seis de los ocho jugadores. El salto de 360Hz a 480Hz fue identificado correctamente por solo dos de los ocho, y uno de ellos admitió no estar seguro.

El coste por hertz: la métrica que el marketing evita

Para poner los números en perspectiva, calculamos el coste aproximado por hertz adicional en cada salto. Pasar de un monitor de 144Hz a uno de 240Hz supone un coste incremental de entre 0,8 y 1,2 euros por hertz adicional en los modelos analizados. El salto de 240Hz a 360Hz eleva esa cifra a entre 1,5 y 2,5 euros por hertz. El salto de 360Hz a 480Hz se dispara hasta los 4 y 7 euros por hertz adicional dependiendo del modelo.

Esta progresión refleja perfectamente la ley de retornos decrecientes: cada hertz adicional en los rangos altos cuesta más y aporta menos beneficio perceptible.

Resolución y tasa de refresco: la compensación que muchos ignoran

Un aspecto que merece atención específica es que la mayoría de los monitores de 480Hz disponibles actualmente operan en 1080p. Si tu uso incluye juegos con gráficos detallados, cinemáticas o cualquier contenido donde la nitidez visual importa, un panel de 1440p a 240Hz puede ofrecer una experiencia globalmente superior para el mismo presupuesto. La tasa de refresco no es el único parámetro que define la calidad visual.

Conclusión: dónde está el punto de retorno real

Tras semanas de mediciones, nuestra recomendación es clara. Para la mayoría de los jugadores competitivos con GPUs en el rango de la RTX 4060 a RTX 4070, el salto de 240Hz a 360Hz está justificado si los títulos que juegas son principalmente shooters ligeros que pueden superar los 300 fps. El salto de 360Hz a 480Hz solo tiene sentido técnico con una GPU de gama muy alta y en los títulos menos exigentes gráficamente.

Si tu presupuesto es limitado, invertir en una GPU más potente que te permita alimentar correctamente un monitor de 240Hz o 360Hz rinde más que comprar un panel de 480Hz que tu tarjeta gráfica no puede mantener. Los frames que no se generan no se ven, independientemente de cuántos hertz tenga el panel que los espera.

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